Hace años que De la Cuadra Salcedo, Ministro de Administración Territorial con Felipe González, habló de la encrucijada que suponía determinar la proporción adecuada de concentración de empresas informativas sin que esta concentración lastrara el pluralismo informativo. Pues bien, visto el panorama actual en el que cada vez más medios desaparecen o son absorvidos por otros grandes grupos, he creído conveniente aportar una serie de soluciones al problemas expuesto por Salcedo.
Se olvida el exministro de mencionar que dicha palabra -'concentración'- tiene una vertiente doble igual de amenazante. Por un lado está la enunciada concentración de empresas informativas y por otro la concentración de contenidos informativos. Las abordaré por separado para acabar buscando una o varias soluciones conjuntas.
Comenzando por la CONCENTRACIÓN EMPRESARIAL, creo que es fundamental conocer el porqué, el origen de cada caso, la causa que lleva a dos empresas a unirse o bien a que una de ellas se deje fagocitar por la otra. Simplificaré al máximo distinguiendo entre: concentración necesaria y concentración innecesaria. Entiendo por necesaria aquella que se hace para salvar a una de las dos empresas de la desaparición quedando ésta al amparo de la otra, y como innecesaria aquella en que una empresa compra a otra o bien dos se unen para conseguir, en resumidas cuentas, un mayor poder.
Parece pues fácil eliminar de la encrucijada de De la Cuadra Salcedo a aquellas concentraciones que he calificado como innecesarias. Si no hay motivo de desaparición o quiebra de una de las empresas para que se produzca la concentración, ésta no se producirá. La solución a quién lo decide la expongo más adelante.
El problema viene con las concentraciones necesarias. Para que una empresa vaya a desaparecer, es preferible que otra la compre. La pluralidad pues permanece intacta ya que en cada caso tan solo habría quedado una empresa y además de este modo logras salvaguardar cientos de empleos. Todo esto parece lógico, pero ¿y si el nivel de concentración llega hasta tal punto que apenas haya pluralismo informativo?
Como bien es sabido el pluralismo informativo es o al menos era uno de los pilares en los que se sustentan las democracias. Ahora bien para salvaguardar ese valor democrático hay que poner unos límites, diferentes en cada caso/país/sociedad. No es lo mismo la desaparición de un medio en un país donde la información está diversificada y procede de diferentes medios/grupos mediáticos, que en otro donde la diversidad brille por su ausencia; lo que se denomina estrechez de mercado informativo.
Bajo mi punto de vista, España está a caballo de los extremos recogidos en la anterior apreciación. Ni vamos sobrados, ni tampoco vemos en gran riesgo el pluralismo informativo, aunque quizás estemos más cerca de la perspectiva negativa. Hay que recordar que tan solo cuatro grandes grupos controlan prácticamente el 80% de la información que se emite en España: Prisa, Vocento, Unedisa y Planeta.
A raíz de este dominio surge otro problema paralelo al pluralismo y que es la existencia de unas barreras muy fuertes para aquellas pequeñas o medianas empresas de la comunicación que se quieran aventurar en el negocio. Se produce pues una posición muy cercana al oligopolio.
Una vez expuestos los problemas derivados de la primera de las concentraciones a las que hice referencia, pasaré a centrarme en un problema gemelo: la CONCENTRACIÓN DE CONTENIDOS. Este tipo de concentración es una realidad, pero ¿de quién es la culpa? De nuevo abogo por una dualidad, tanto de la audiencia como de los medios.
La audiencia tan solo demanda unos determinados contenidos que cada vez se parecen más en los medios, aquellos de más éxito por los que todos apuestan. Reafirma la política mediática. Dicha política, de la cual tienen total responsabilidad los medios, es la de simplificar la perspectiva informativa al extremo produciéndose una dualidad que por ejemplo se puede ven en dos campos bien distintos: en la política, tan solo hablando de PSOE y PP; y en el deporte, de Real Madrid y Barcelona. Dicha política informativa es excluyente con una minoría crítica que no sigue a la masa.
La solución para ambos casos es la inversión en una educación de calidad con profesores que fomenten el espíritu crítico de sus alumnos desde el colegio con la lectura diaria de prensa. Está claro que es una inversión que a corto plazo no logrará nada pero sí a largo. A mayor nivel cultural y conocimientos; mayor espíritu crítico.
Sin embargo los medios van más allá con políticas prácticamente de oligopolio colusivo consistentes en el intercambio de informaciones e incluso de periodistas. El ejemplo que más domino se da en la información deportiva: SER, Cuatro - Telecinco y Cope. La solución a este caso pasa por crear medidas para/por la diversidad de contenidos, anti oligopolio colusivo de informaciones/periodistas, y subvenciones a los medios privados para que ofrezcan unos determinados contenidos tal y como ellos crean conveniente darlos.
Para regular todas estas medidas y llevar a cabo también la determinación de la proporción adecuada entre pluralismo y concentración que antes comenté, además de prohibir las concentraciones innecesarias de empresas informativas, abogo por la creación de un Consejo de Prensa a semejanza del Press Council inglés de 1947, institución creada por el Gobierno que abogaba por un código ético periodístico y por evitar las prácticas monopolísticas amenazantes tras la concentración de medios dada después de la II Guerra Mundial. En 1953 los medios crearon su propio Press Council, sustituyendo al gubernamental aunque con los mismos principios.
El Consejo de Prensa español debería tomar las siguientes medidas:
- El 75% de toda la información emitida deberá pertenecer como mínimo a 5 grupos mediáticos, sin que ninguno de ellos posea un porcentaje mayor al 37,5% del total.
- Vigilará que los medios privados empleen correctamente las subvenciones estatales para ofrecer determinados contenidos y sancionará aquellas políticas empresariales que incurran en oligopolio de concentración de contenidos.
- Decidirá cuándo una concentración empresarial informativa es necesaria o innecesaria, permitiendo o prohibiendo la misma.







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