jueves, 5 de enero de 2012

CRISIS, CRISIS, CRISIS...

CRISIS, esa palabra que bloquea, inmoviliza y destruye proyectos. Una palabra a la que tristemente nos hemos terminado acostumbrando y provoca ya un profundo rechazo y hastío. Palabra que es realidad para muchos, pero también excusa infinita para otros. La CRISIS, culpable de todos los debates, acaba a su vez con cualquiera de ellos. Se convierte en amenaza de quienes quieren labrarse un futuro, estudiantes que desde el primer día que pisan la facultad la escuchan a todas horas, como si de evocar miedo se tratara, con un discurso que los alumnos de periodismo tienen bien aprendido.

La CRISIS se llevó por delante hace tan solo unas semanas al gratuito ADN, y la CRISIS hace agonizar a la que esperemos no se convierta en una víctima más, Público. Hace un par de días la empresa editora del diario, Mediapubli (Mediapro), solicitaba un concurso de acreedores debido a, según un comunicado oficial, "la intensificación de la crisis publicitaria, la profunda transformación que está sufriendo el sector de la prensa escrita y las dificultades para acceder a nueva financiación".

CRISIS publicitaria que deriva de la CRISIS económica, la madre de todas las CRISIS. Hablan también de "profunda transformación del sector de la prensa escrita", o lo que es lo mismo, la no menos famosa CRISIS del papel. Sobre las dificultades para acceder a nueva financiación es conocida la negativa de las cajas de ahorro a seguir concediendo créditos a la compañía, provocando una deuda insostenible.

Pese a la situación de los 160 trabajadores de Público, éstos continúan realizando su labor periodística. El periódico llega a los kioskos y la web está activa. Son trabajadores que, por cierto, se han pronunciado al respecto del siguiente modo: "Ante esta situación, que obliga a la plantilla a permanecer en su puesto de trabajo sin tener conocimiento pormenorizado de los planes de los propietarios del diario, queremos manifestar que mantenemos intacto nuestro compromiso con los lectores. Compartimos con ellos un punto de vista ideológico que busca denunciar, con rigor y profesionalidad, las injusticias sociales y los efectos de la crisis" - manifiestan.
Compromiso digno de todo elogio ante la incertidumbre que viven.

Pero ¿Cuáles son ahora las alternativas por las que podría optar Jaume Roures, dueño de Mediapro? Según elconfidecialdigital.com el empresario estudia las siguientes:
- En un caso extremo tomaría la decisión del cierre total del periódico
- Por otra parte podría mantener la versión online a la espera de una recuperación de los ingresos publicitarios.
- Además manejaría la opción de mantener la edición online de lunes a viernes y en papel únicamente los fines de semana, días de mayor consumo.

Sea cual sea el final de Público y de todos los medios que se están viendo afectados, lo que es innegable es que esa crisis económica o esa crisis del papel no deben frenar las ganas por contar de todo periodista. Debemos innovar, apoyarnos en nuevos soportes, y no rendirnos ni atemorizarnos ante esa palabra. No podemos cansarnos nada más empezar esta carrera de fondo, por muchos obstáculos que nos estemos encontrando al principio, porque de lo contrario, quedaremos eliminados.

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